viernes, 27 de abril de 2012

De ceniza la palabra

En el descanso por Semana Santa, salí de la ciudad rumbo a Oaxaca, con mi familia. A un poblado llamado Santo Tomás Ocotepec, ubicado a tres horas de la capital del estado. En medio de la Sierra Mixteca.  
Mi estancia fue tres días en la comunidad, de donde son originarios mis padres. La última noche,  decidimos hacer una fogata, para interrumpir por unos momentos la oscuridad que ciega tus ojos desde la postrimería del sol. Ahí a un lado del cobijo de la flameante lumbre que se desprende del espíritu de los restos de un ocote, el cual aclaro, no talamos, sino usamos las ramas que caen por los fuertes vientos…  Ahí a su lado, recogía estas cenizas; se convirtieron en palabras y aquí un homenaje al árbol:


Estás flameante,
el fuego abraza tu follaje,
la luna taciturna es testigo 
del arder de tus ramas, de tus hojas y tu llanto
más la naturaleza no se impacta, 
no se detiene ni te llora,
todo sigue su curso,
las nubes desfilan al ras de tu recuerdo,
y el cantar de tus hermanos no cesa,
ante la presencia del viento
que aviva la luz que te consume.



Un escalofrío resguarda a la angustia
quien retorna a la paciencia
al mirarte entero y deslumbrante
iluminado por el ardor  de la hoguera
y la humeante figura de tu ser


que En la oscuridad del cielo
pinta tu recuerdo.
      
                                       Ilse García


Las flores, el tema de Café Tacuba, me vino a la mente por el final que agregan en esta versión en vivo, cuando los Tacubos celebraron sus quince años, con el disco y dvd: "Un viaje". Al final de la rola, tocan un son huasteco:




"Yo te juro y te prometo
como siempre te he querido
que si tu amor es completo
cúmpleme lo prometido
yo no quiero que otro prieto
quiera lo que yo he querido"





Y este huapango sonaba mientras la fogata ardía, en el viejo fonógrafo que mi abuelo sacó del cuarto del polvo y los recuerdos, junto con varios discos, entre ellos uno de un trío huasteco con tres canciones, una de ellas, "La huasanga".



martes, 24 de abril de 2012

Un trago de palabra

Y por los mismo rumbos viciosos, este soneto (y se aceptan correcciones y observaciones) surgió después de una noche de amigas y cervezas en alguno de los bares de la calle de República de Cuba, en el Centro Histórico, a un par de cuadras del metro Bellas Artes.



Es de noche

Ilse García

No queda más silencio intervenido,
zumbido de una abeja en la cabeza.
La gardenia con su aroma aún le reza
al sol que por la noche ha perecido.

Es mi alma quien aún tiene la certeza
de guardar en sábanas lo ya vivido.
Yace en cama, más sin sueño ha dormido,
efecto de una tarde de cerveza.

Las paredes y el techo más se acercan,
un desfile de utopías y quimeras.
Navegar danzante; letargo al viento.

Mis brazos y mi esencia ya se elevan,
no aceptan que tú noche, ya me quieras.
A tus brazos me entrego, ya no siento.



Así, ya desde la tranquilidad de mi cama, con los pensamientos en las palmas de mis manos y el vaivén de mi cabeza y mis piernas, las palabras se desprendían del techo como risas del tiempo, cual presagio de próximos versos, ante mis ojos desfilaba su saliva y entre la conciencia y la quimera, un hilo de esa savia se formaba.  Estos, palabras más, nunca menos, fueron los efectos que en mi ser produjo la fermentación de la cebada, y que en mis manos hilaron un soneto.

La siguiente canción ha amenizado muchas de aquellas noches de convivencia con los amigas, "Luz de día", tema  de la banda Enanitos Verdes, rola que forma parte del repertorio de las bandas que amenizan los bares del centro.

 

viernes, 13 de abril de 2012

De vicios y placeres

Los vicios, aquellas costumbres que el ser humano practica con tal afición y devoción, lo pueden llevar a la destrucción de su persona, han sido también fuente de inspiración para muchos artistas. El beber y fumar parase venir incluido sin remedio alguno en el paquete de un artista. Un cliché se ha formado, por ejemplo, en torno al cigarro; al parecer y desconozco la razón, con éste, un libro en mano y un café en la mesa, son los complementos necesarios para una apariencia "puramente intelectual".

Y retomo la destrucción del ser; sabido es que el cigarro, la forma más común y dañina de consumir el tabaco, es el causante de muchas enfermedades respiratorias, de cáncer de lengua y otros tantos malestares, ¿por qué será, que aunque el precio ante la salud es alto, su consumo lo es a la misma escala? Seún el Instituto Nacional de Salud Pública, en el país, 18.5% de la población entre 12 y 65 años son fumadores activos

Probablemente, el alto nivel de adicción de la nicotina, los altos niveles de estrés de la ciudad son algunas de las causas del existir de este vicio, pero como este blog no está dedicado a la salud, sino a la poesía, quiero reflexionar, sin intentar llegar encontrar la razón verdadera, del porqué los poetas, se encuentra seducidos por tal vicio.

De los poetas, se dicen muchas cosas: locos, viciosos,  y hasta en ocasiones,  autodestructivos, ¿será esa la razón de sus viciosos? La autodestrucción. En torno a esto, vienen a mi mente las palabras de un profesor del taller de poesía que tome hace algunos años, el poeta Eduardo Cerecedo, en alguna clase, donde precisamente con el cigarro en mano, dijo algo como esto: las mejores creaciones vienen del dolor, aprovechen cuando duele, porque cuando estén felices a lo mejor ni se acuerden de escribir. El aprovechamiento del dolor… La autodestrucción siempre presente en el poeta, ¿y por qué no? El cigarro. Más no en este rubro ubico a todos los poetas, sé que hay muchas excepciones.

Y todo esto para presentar mi experiencia personal. El mal hábito de fumar, se ha vuelto en mi persona, un vicio a vencer, reto casi superado, pero al cual debo también agradecerle varias noches de compañía, y en una de esas noches, cuando el insomnio me llevo hasta el beso pernicioso del tabaco, estas fueron las palabras que exhalé:



Insomnio

Hoy el tiempo me encuentra ecuánime,
sin importarme más que el frío
que recorre mi cuerpo.

De entre mis dedos; se prende la noche,
la aspiro y exhalo,
me ahogo entre su espesa nube
de viejos rencores, de pasado
y del presente que me reciben.

Y la noche recorre mi pecho
se convierte en soledad,
¡Urdimbre de melancolías!
De sueños sin memoria.

Noche vil, noche noble,
me enfrentas y me huyes.

Y el deseo se hace fino
se desliza por mis labios…
…Ojalá como cigarro,
te  consumas
sin dejarme tu mala sabia
esparcida por el cuerpo.



Ilse Garcìa





Y para cerrar con buen tono esta entrada, la siguiente canción, homenaje de la banda chilena, Los tres, al cigarro:





lunes, 2 de abril de 2012

Las raíces de la nostalgia

Este blog, en un principio, fue creado desde mi necesidad por la poesía, las primeras entradas fueron sobre poetas bastante reconocidos, pero me he replanteado el camino del mismo. Ahora quiero reunir testimonios de poetas menos conocidos, y que viven en nuestro tiempo y entre nosotros, también quiero compartir en este espacio los escritos de mi autoría, acompañados por una descripción del cómo surgieron.

Para comenzar, y mientras encuentro a los poetas, les dejo el siguiente texto de mi autoría.

°°°°°°°°°

Hace algunos meses, cansada de que mi pluma escribiera sólo con tinta de nostalgia, de amor o desamor, empapé la pluma en otro tintero para intentar crear algo “diferente”; inspirada por la naturaleza, hojeé  el libro del poeta veracruzano José Luis Rivas,  Tierra Nativa, libro por el cual el poeta fue homenajeado con el Premio Nacional de Poesía  Carlos Pellicer en 1982, del cual retomo los siguientes versos:

“¡Ah esos árboles del monte
que parecen medusas ateridas! (…)
¡Oh noches de invernada
ofrendándose en la canción que a veces exhalan los
pantanos
mientras las nubes,
cual un enorme mazacuate,
primero fijan en su vaharada al gato de la luna
y luego lo constriñen
entre sus anillos de bruma!
La ráfaga desnuda ahora a los árboles de la palabra
melancolía…
 ¡Oh deliciosa plegaria de los montes! (…)”


José Luis Rivas


Inspirada, por éstas  y otras líneas, miré hacia mi ventana, busqué en las macetas y no hallé fuente de inspiración, de pronto posé la mirada sobre el árbol de aguacate que se encuentra en mi patio. Pensé: probablemente no somos de la misma especia, él es un Persea Americana. Tal vez no he logrado descifrar del todo su lenguaje, pero comencé a hablarle, nos comunicamos por señas y con ayuda del aire, al principio fue difícil, tres minutos después, acepté necesitar ayuda psicológica, pero a fin de cuentas, algo resultó de aquella conversación que sostuvimos. El poema que a continuación presento, es el resultado de aquella charla, es su sentir. Es preciso que aclare; lo que al inicio pretendí: “escribir con otra tinta”, no lo he logrado, pues no hay verso que no esté lleno de nostalgia, más el aprendizaje logrado es: descubrí que hablar en tercera persona, y por qué no, hablar en árbol, es eficaz para no sentirse delatada.



Árbol


Árbol que al llegar la tarde

el ensueño desperezas,

lluvia fina de rarezas,

de tus hojas son alarde.



Al boscaje de cemento

tu mirar se ha condenado,

y tus raíces han clavado

a este suelo de lamento .




Yo te he observado aferrarte

a tantas aves que al vuelo,

se desprenden de tu velo

y se alejan sin mirarte.


No le llores más al viento

y no trates de amarrarte,

que el otoño ha de encontrarte

ya sin hojas; sin aliento.

Ilse García




Para terminar les dejo el siguiente video, de la canción Roble, de Los fabulosos cadillacs, y aunque no hablamos del mismo árbol, cada vez que miro en mi patio al árbol de aguacate, esta canción comienza a sonar en mis recuerdos...