En el descanso por Semana Santa, salí de la ciudad rumbo a
Oaxaca, con mi familia. A un poblado llamado Santo Tomás Ocotepec,
ubicado a tres horas de la capital del estado. En medio de la Sierra Mixteca.
Mi estancia fue tres días en la comunidad, de donde son
originarios mis padres. La última noche, decidimos hacer una fogata, para interrumpir por
unos momentos la oscuridad que ciega tus ojos desde la postrimería del sol. Ahí
a un lado del cobijo de la flameante lumbre que se desprende del espíritu de
los restos de un ocote, el cual aclaro, no talamos, sino usamos las ramas que
caen por los fuertes vientos… Ahí a su
lado, recogía estas cenizas; se convirtieron en palabras y aquí un homenaje al
árbol:
Estás flameante,
el fuego abraza tu follaje,
la luna taciturna es testigo
del arder de tus ramas, de tus hojas y tu llanto
más la naturaleza no se impacta,
no se detiene ni te llora,
todo sigue su curso,
las nubes desfilan al ras de tu recuerdo,
y el cantar de tus hermanos no cesa,
ante la presencia del viento
que aviva la luz que te consume.
Un escalofrío resguarda a la angustia
quien retorna a la paciencia
al mirarte entero y deslumbrante
iluminado por el ardor de la hoguera
y la humeante figura de tu ser
que En la oscuridad del cielo
pinta tu recuerdo.
Ilse García
Las flores, el tema de Café Tacuba, me vino a la mente por el final que agregan en esta versión en vivo, cuando los Tacubos celebraron sus quince años, con el disco y dvd: "Un viaje". Al final de la rola, tocan un son huasteco:
"Yo te juro y te prometo
como siempre te he querido
que si tu amor es completo
cúmpleme lo prometido
yo no quiero que otro prieto
quiera lo que yo he querido"
Y este huapango sonaba mientras la fogata ardía, en el viejo fonógrafo que mi abuelo sacó del cuarto del polvo y los recuerdos, junto con varios discos, entre ellos uno de un trío huasteco con tres canciones, una de ellas, "La huasanga".