Y por los mismo rumbos viciosos, este soneto (y se aceptan correcciones y observaciones) surgió después de una noche de amigas y cervezas en alguno de los bares de la calle de República de Cuba, en el Centro Histórico, a un par de cuadras del metro Bellas Artes.
Es de noche
Ilse García
No queda más silencio intervenido,
zumbido de una abeja en la cabeza.
La gardenia con su aroma aún le reza
al sol que por la noche ha perecido.
Es mi alma quien aún tiene la certeza
de guardar en sábanas lo ya vivido.
Yace en cama, más sin sueño ha dormido,
efecto de una tarde de cerveza.
Las paredes y el techo más se acercan,
un desfile de utopías y quimeras.
Navegar danzante; letargo al viento.
Mis brazos y mi esencia ya se elevan,
no aceptan que tú noche, ya me quieras.
A tus brazos me entrego, ya no siento.
Así, ya desde la tranquilidad de mi cama, con los pensamientos
en las palmas de mis manos y el vaivén de mi cabeza y mis piernas, las palabras
se desprendían del techo como risas del tiempo, cual presagio de próximos
versos, ante mis ojos desfilaba su saliva y entre la conciencia y la quimera,
un hilo de esa savia se formaba. Estos,
palabras más, nunca menos, fueron los efectos que en mi ser produjo la
fermentación de la cebada, y que en mis manos hilaron un soneto.
La siguiente canción ha amenizado muchas de aquellas noches de convivencia con los amigas, "Luz de día", tema de la banda Enanitos Verdes, rola que forma parte del repertorio de las bandas que amenizan los bares del centro.
La siguiente canción ha amenizado muchas de aquellas noches de convivencia con los amigas, "Luz de día", tema de la banda Enanitos Verdes, rola que forma parte del repertorio de las bandas que amenizan los bares del centro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario