Los vicios, aquellas costumbres que el ser humano practica con tal afición y devoción, lo pueden llevar a la destrucción de su persona, han sido también fuente de inspiración para muchos artistas. El beber y fumar parase venir incluido sin remedio alguno en el paquete de un artista. Un cliché se ha formado, por ejemplo, en torno al cigarro; al parecer y desconozco la razón, con éste, un libro en mano y un café en la mesa, son los complementos necesarios para una apariencia "puramente intelectual".
Y retomo la destrucción del ser; sabido es que el cigarro, la forma más común y dañina de consumir el tabaco, es el causante de muchas enfermedades respiratorias, de cáncer de lengua y otros tantos malestares, ¿por qué será, que aunque el precio ante la salud es alto, su consumo lo es a la misma escala? Seún el Instituto Nacional de Salud Pública, en el país, 18.5% de la población entre 12 y 65 años son fumadores activos
De los poetas, se dicen muchas cosas: locos, viciosos, y hasta en ocasiones, autodestructivos, ¿será esa la razón de sus viciosos? La autodestrucción. En torno a esto, vienen a mi mente las palabras de un profesor del taller de poesía que tome hace algunos años, el poeta Eduardo Cerecedo, en alguna clase, donde precisamente con el cigarro en mano, dijo algo como esto: las mejores creaciones vienen del dolor, aprovechen cuando duele, porque cuando estén felices a lo mejor ni se acuerden de escribir. El aprovechamiento del dolor… La autodestrucción siempre presente en el poeta, ¿y por qué no? El cigarro. Más no en este rubro ubico a todos los poetas, sé que hay muchas excepciones.
Y todo esto para presentar mi experiencia personal. El mal hábito de fumar, se ha vuelto en mi persona, un vicio a vencer, reto casi superado, pero al cual debo también agradecerle varias noches de compañía, y en una de esas noches, cuando el insomnio me llevo hasta el beso pernicioso del tabaco, estas fueron las palabras que exhalé:
Insomnio
Hoy el tiempo me encuentra ecuánime,
sin importarme más que el frío
que recorre mi cuerpo.
De entre mis dedos; se prende la noche,
la aspiro y exhalo,
me ahogo entre su espesa nube
de viejos rencores, de pasado
y del presente que me reciben.
Y la noche recorre mi pecho
se convierte en soledad,
¡Urdimbre de melancolías!
De sueños sin memoria.
Noche vil, noche noble,
me enfrentas y me huyes.
Y el deseo se hace fino
se desliza por mis labios…
…Ojalá como cigarro,
te consumas
sin dejarme tu mala sabia
esparcida por el cuerpo.
Ilse Garcìa
Y para cerrar con buen tono esta entrada, la siguiente canción, homenaje de la banda chilena, Los tres, al cigarro:
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