Gracias a Calamaro
José Ignacio Robles, otro poeta que conocí en el FARO de Oriente. En un pequeño salón, rodeado de un gran ventanal, donde se imparte el taller de Periodismo Comunitario, un joven al cual las palabras le brotan de los dedos, con tal facilidad que igual puede hablar de las injusticias sociales, de las desigualdades, como de la nostalgia y la alegría.
Él tiene 23 años y es estudiante de la carrera de Comunicación y Periodismo, en la Universidad Insurgentes, miembro del Movimiento de EstudiantesExcluidos a la Educación Superior (MAEES).
Su poesía es una confesión de la palabra, de sus manos, de sus ojos. Llena de imágenes, de movimiento y de sentido.
Confesión
Te adoro hermosa flor de canto y felicidad,
brota la abundancia en tus besos arrebatados,
tu piel es el hermoso habitad de mi pasión,
tu orgasmo inunda con su olor fecundo mis sueños,
eres la esencia de mi sonrisa.
La compleja simplicidad de tu piel enciende mis sentidos,
una revolución en mi corazón se manifiesta al sentir tu respiración,
busco el principio de tu sensualidad para entender tu fragilidad,
quiero robarme hasta la última nota de tu respiración,
recorrí galaxias y eternidades hasta encontrarte.
Te escribí una oda con la luz de las estrellas,
el perfume fecundo de tu belleza guio mi instinto,
naufrague en la orilla de tu recuerdo,
al sentir la calidez de tus pasos,
me Encandile con el aura fulgurante de tu presencia.
Me refresque en un manantial de metáforas tratando de explicar tus sueños,
converse con el presente la complejidad de tu naturalidad,
envié a mi subconsciente a descifrar tu nombre,
una mirada tuya desnudo mi atracción espiritual por tu alma
y encontré la esencia de tus caricias celestiales.
En la elipse de tu espalda encontré un paraíso,
quisiera perturbar tu descanso y
saborear centímetro a centímetro el dulce sabor de tu piel,
pones a temblar mi existencia
cuando tu boca se acerca traviesa a mi tiempo,
quisiera dar una vuelta a las décadas
y encontrarte en cada rencarnación.
Un rio de vibración surge en medio de tus manos
sana mi cuerpo.
Tus pechos de cristal provocan un huracán en mi lívido,
déjame fundirme con tu cuerpo en un silencioso ritual,
y beber la ambrosia de tu éxtasis.
que me muero por tener algo contigo
¿es que no te has dado cuenta de lo mucho
que me cuesta ser tu amigo?
Ya no puedo acercarme a tu boca
sin deseártela de una manera loca
necesito controlar tu vida
saber quién te besa
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