Trastorno compulsivo. La obsesión y la voz de Bunbury
Hay obsesivos compulsivos, para quienes lavarse las manos en varias ocasiones, nunca es suficiente. Hay también fanáticos de todo tipo, a la religión, al fútbol, al rock and roll. Hay adicciones; al cigarro, al alcohol, al trabajo, o cualquier otra conducta que no podamos dejar de hacer y rehacer.
Pero con los sentimientos, con la alegría y la tristeza, uno puede desarrollar muchas conductas obsesivas, fanáticas y adictivas. Más si es por alegría, que el cuerpo nos encuentre descansados, porque los sentimientos harán de todo en nuestro cuerpo.
Hay que tener cuidado si conductas obsesivas, provienen de la tristeza, porque el olvido se resiste, y entonces no importa si el cuerpo está descansado, o al borde del colapso, pues la nostalgia hará lo que guste, sin objeción alguna.
Es el clímax de esta emoción, lo que a continuación escribo, el alivio de una ansiedad que constantemente asechaba mi mente.
Comparto estas palabras por si alguien se siente identificado, porque hoy nada queda de esa sensación. Escribiendo, sólo así se va lo que del cuerpo antes ya se ha apoderado.
Obsesión
En
tus ojos comienza;
ilusión
de cada beso que no das.
En
tus piernas termina; amor que ahogas
y
rehaces en mis sueños.
En
las quimeras te encuentro;
luz
de mis días para no vislumbrar
la sombría realidad.
Eres
un retrato en mi memoria.
He
aprendido tu rostro
más
que mis propias manos,
como
un sendero a casa
que
sigo con los ojos cerrados.
Que
aunque me perdiera
por
las calles frívolas de la cotidianeidad,
podría
regresar con sólo
cerrar
los ojos y desearte.
Mis
manos; han creado
cientos
de formas de tocarte,
pero
siempre es un sueño.
Y
aunque el mundo entero,
no
comprenda mi locura,
quiero
soñarte eternamente.
Atarme
con tus manos
y
en tu alma valerme
del
sólido recuerdo.
Ilse García
Y para terminar, les comparto la siguiente canción, buen acompañamiento cuando uno quiere seguir alimentado la conducta obsesiva.
Y al sentir
que me quema esta ansiedad febril
con el alma en los labios
te vuelvo a decir:
Si tú me quisieras
como yo te quiero
por toda la vida
no habría de quedar amor
para nadie
en el mundo entero
ni sobre la tierra
ni abajo del mar.
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