viernes, 11 de mayo de 2012

A lo natural




Y en medio de la Sierra Mixteca, en el estado de Oaxaca, no hay rincón que no esté lleno de poesía, todos sus paisajes, sus montes, su tierra; es historia, y a uno no le queda más que recoger las palabras por el camino y acomodarlas en la canasta de la escritura. 



Sólo así puedo compartirles mi viaje, mi reencuentro con los antepasados, con la familia, con mis raíces. A través de estos versos les cuento un poco de Santo Tomás Ocotepec, Oaxaca, 


Entre ocotes, pinos y maleza,
el paso se hace duro, se hace firme
y a veces se quiebra.
Mis manos se esparcen con el viento,
la ligereza de mi cuerpo me hace parte
de ese todo, del inmenso follaje.

¿Cómo no rendirme ante tus montes?
Y sentir el palpitar de tus raíces,
y tomarme la osadía de formar parte de ellas,
de desmoronarme los dedos y sembrarlos en tu tierra,
de aspirar con fuerza para guardarte
y esparcirte en los pulmones, en el cuerpo.

Es inútil descifrar tus aromas; es mítica tu historia
y tu belleza, más me queda beberte en tus lagunas,
escucharte con paciencia para descubrir
qué  ecos forman tu silencio.

¿Cómo no querer ofrecerte el corazón,
en una piedra o en una cueva?
Pues ya palpita a tu ritmo,
y mi sangre como la savia de tus árboles,
quiere regresar  a tus ríos
más que a mis venas. 

¿Cómo no adorarte y rendirte culto fanatismo?
Me es tu cielo más cercano,
que el que me ofrece el perdón de los cristianos,
allá, sobre tus piedras, a un lado de tu gente,
puedo palpar las nubes que te abrigan,
y quisiera ahí quedarme a la espera de Dzahui,
a que me bendiga con su espíritu
de brisa y de tormenta,
que me de vida como lo hace con la tierra
y los cultivos.

Son tus surcos, el mejor destino
donde se ha escrito historia,
con esfuerzo y con coraje
de conquista y con dolor,
pero así cual brotan las raíces necias de tus árboles,
las almas de tus pueblos
se desprenden y se limpian del olvido
y con dignidad cantan cada noche tu palabra. 

                                                                                   
                                                                           Ilse García


Para terminar esta lectura, una rola interpretada por Hoppo, proyecto alterno de Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacuba. Banda que interpreta el cancionero Latino Americano.

La flor, una rola de la conjunción de la espiritualidad de la naturaleza con el ser... Como en mis versos, esta canción interpreta la necesidad de reivindicar el ser con lo natural...


"Mi alma era de un vegetal, me gustaba sentir  lo lento de vivir, 
con movimientos espectrales, mariposa de luz en medio del barro..."





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